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Compartimos el Comunicado de Prensa emitido por el Foro Social Americas de las Migraciones (FSAM) encuentro virtual realizado del 22 al 25 de octubre, donde la Red Sin Fronteras formo parte de la organización y promovió actividades durante estos 4 dias intensos de trabajo e intercambio.

Montevideo, 26 de octubre 2020

Más de 550 participantes de 352 organizaciones y 38 países estuvieron presentes a lo largo de las más 30 actividades que dieron vida al Foro Social Américas de las Migraciones 2020 (FSAM) de manera virtual. Fueron cuatro días de intercambios, reflexiones y propuestas que pusieron en valor cómo es “Migrar en tiempos de nuevas xenofobias y viejos racismos”, lema del foro de este año.

Durante la clausura del FSAM, el domingo 25 de octubre, migrantes de Bolivia, Costa Rica, Colombia, Venezuela y Perú expusieron las casi 60 propuestas que acordaron y que se articulan con los ejes temáticos del FSAM (Migración laboral y trabajo decente; Crisis climática y migración; Migración y género; Migración y Derecho a la ciudad; Interseccionalidad y migrantes; Salud, crisis sanitaria y migrantes). Ésta y las demás actividades fueron transmitidas en vivo -y pueden volver a verse- por la página de Facebook del FSAM.

“Las 60 propuestas son un excelente resumen de todo lo que ha ocurrido a lo largo del foro y marcan las ideas centrales pensando en el Foro Social Mundial de Migraciones que se realizará en el norte de África en 2021”, dijo Patricia Gainza, integrante de re* y Red Espacio Sin Fronteras (RESF), responsable del FSAM en Uruguay. Las propuestas -que serán compartidas en su totalidad en los próximos días a través de las redes sociales del Foro- hicieron fuerte hincapié en la necesidad de formular políticas públicas diseñadas con perspectiva interseccional, de género y derechos humanos, reivindicando la importancia de la interculturalidad como un valor social. Para eso se necesita: incluir a las voces migrantes en la formulación o adaptación de políticas públicas; generar estadísticas sobre población migrante (incluyendo datos de ascendencia étnico-racial, edad y género); promover el voto migrante y el acceso a derechos como vivienda, salud, educación y trabajo decente, “forjando un mundo más solidario”, dijo Clara Palacios, migrante colombiana en Uruguay. Para fortalecer a las organizaciones y movimientos de migrantes se propuso “generar una red que fomente buenas prácticas” de políticas vigentes dirigidas a esta población en la región y “profundizar diálogos continentales”, detalló Palacios.

Diana Soliz, migrante boliviana que vive en Brasil, enumeró entre las propuestas recogidas: promover legislación para la regularización migratoria con mirada interseccional de clase; dar una respuesta integral a la movilidad humana, acabando con “soluciones temporales y fragmentadas, generar redes de trabajo para jóvenes migrantes. En este sentido, Micaela Casas, peruana trans migrante, repudió los “juvenicidios” y otras formas de violencia impuestas especialmente contra las juventudes migrantes: “No hay vidas desechables”, remató.

Casas recogió otras propuestas como la necesidad de fomentar nuevas narrativas sobre personas que migran tomando en cuenta lo que dicen los sujetos, promover la inclusión laboral migrante con cooperativismo y otros modelos participativos, y contribuir a resolver la cuestión de los refugiados palestinos.

Teniendo en cuenta el cruce entre condición de género y condición migrante, Pedro Lobato de la Juventud Mexicana Frente al Cambio Climático dijo que se propuso diseñar un plan de acción de políticas nacionales y provinciales post pandemia dirigidas a las mujeres; capacitación en perspectiva de migración y derechos humanos para el funcionariado estatal; incorporar migración como ítem en los presupuestos nacionales y crear una red de ciudades santuario. Entre las propuestas para construir políticas educativas interculturales, Rubén Canales, costarricense integrante del colectivo “Me lo contó un migrante”, destacó la necesidad de reivindicar el derecho lingüístico de las personas migradas, que sean educadas en su idioma de origen porque “la discriminación lingüística es una forma de violencia por el que pasan las personas migrantes” y buscar la forma de “validar saberes por competencias, más allá de la educación formal”.

Por último, José Alirio Pena, venezolano en Argentina, destacó la necesidad de tener un enfoque global “que garantice el respeto irrestricto de derechos, independiente de la calidad migratoria de las personas”. Exhortó a reflexionar sobre cómo es vivida la migración racializada y promovió llevar adelante una campaña pública que haga tomar conciencia de que América latina “no es xenófoba, sino racista”.

La clausura del FSAM 2020 expuso también un video con el trabajo de intervención urbana de Inside Out en San Pablo (Brasil), a cargo de Sarau das Américas, grupo que se propone “un encuentro para mostrar las facetas artísticas de inmigrantes residentes en San Pablo y sus distintas culturas, a través de historias, canciones e imágenes de otras latitudes contadas y cantadas en esta nueva lengua multicultural que nos abraza: el portuñol”.

Les invitamos a ver con detenimiento todos estos contenidos en nuestras redes sociales. Para más información o entrevistas: Patricia Gainza, ppgainza@gmail.com, +598 97 407 876